La Jule
4 days ago · 29 notes · reblog
lokepinte:

bRUNANCIO ® 

Creo en el amor. En todas sus dimensiones, expresiones, formas y versos.

Creo en la fidelidad. Esa que nace de lo más profundo del alma, no la impuesta por un título de “esposa”, “pareja” o “novia”.

Creo en el compañerismo. En estar con alguien en las buenas y las malas, apoyándonos mutuamente, compartiendo los momentos, ayudándonos a crecer.

Creo en la amistad. En la confidencia, el secreto, la protección y la complicidad.

Creo en lo sobre-natural. En la belleza de una flor, en la majestuosidad de una montaña, en la magia de una abeja volando por los aires, en la ilusión de una mariposa posada en el dedo de un niño.

Creo en la familia. En la abuela que te demuestra su cariño con comida, el padre que te llama a horas insospechadas sólo para saber cómo estás, en la madre que aprende a usar tecnologías nuevas para mantener contacto con sus hijos en otras ciudades.

Creo en el arte. En la comprensión que encontramos en letras de artistas que trascienden un cuerpo humano, en la sublime sensación de admirar un cuadro e interpretarlo, en las melodías que erizan tu cuerpo y te dan energía.

Creo en las casualidades. En la nube juguetona que te sigue camino a casa mientras con sus gotas de lluvia limpia tu ser, en encontrarte con una cara amable dentro de un mundo hostil, en la idea que surge liviana y crece para llenarte de alegría.

Creo en la entrega. En compadecerte de otro y darle algo que sabes que necesita más que tú, en intentar ayudar a los demás en su camino por ser felices, en aceptar la derrota y dejar que el victorioso celebre en paz, en ser humilde y respetuoso.

Creo en el amor, sí. Ese sentimiento cósmico que está presente en todo y en todos. En cada palabra, gesto y acción. Porque no hay nada más universal y hermoso que el amor.

Manifiesto, Camila Buzzo.  (via locadelalife)
Córdoba, entre Talcahuano y Libertad.

La parada del bondi está igual que hace un año atrás, o dos también.. y estas baldosas saben, como pocas, que hay marcas imborrables, que cuando vengo acá te extraño aunque ya no lo haga a diario. Este banquito sabe de tus abrazos y de los besos que no nos dimos. Sabe de las mejores frases que te dije, del día que supimos todo acerca de lo que nunca tuvimos, y de lo mucho que todavía te quiero aunque ya no te elija.
El centro guarda la certeza de lo mucho que me conocías, de los gustos de café que teníamos, de lo que ya sabías que tenías que pedir cuando merendábamos juntos, de lo que no tenías que decir e igual decías para dejarme atada a algo que era tan irreal como posible en mi mente.
Estoy en la parada del 132, esperando uno que diga “Flores” en su cartel luminoso, como como cuando lo esperabas conmigo. Al lado mío, en este mismo banco dónde yo me sentaba a esperar que la tarde al lado tuyo nunca terminara y vos te sentabas a esperar que llegue mi bondi, hay un flaco sentado. Sí, al lado mío hay un flaquito hermoso. Tiene barba, lee un libro de música, estudia armónica (por lo que logro divisar de reojo), es medio hippie y tiene camisa cuadrillé.
Por suerte Córdoba, entre Talcahuano y Libertad todavía me da la posibilidad de enamorarme de otro que no seas vos.

1 week ago · 6 notes · reblog
solferina:

Me gusta estar al lado del camino, me gusta sentirte a mi lado.
3 weeks ago · 11,583 notes · reblog
El castigo por no saber escapar

Hoy, en una conversación declaré esto:
“Fue lindo mientras duró.
Fue ‘nuestro premio por no salir corriendo’ y ahora es mi ‘castigo por no saber escapar’ y así estamos”
Y creo que pocas veces describí tan bien algo en tan pocas palabras.

Es preferible la soledad digna y sin conflictos, que una relación incompleta en la que la carencia manda.  Walter Riso (via ktuzzfernandez)
3 weeks ago · 3,296 notes · reblog
3 weeks ago · 12,092 notes · reblog
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes…y los frutos tienen una forma de caerse en la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores Jorge Luis Borges   (via herecomesdann)
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